Concurso de microrrelatos

Relatos premiados

Óscar la cigüeña

Lucía Fernández

Érase una vez los habitantes de un pueblo, que se habían congregado en casa de señor Federico, el cartero. La noche anterior un ladrón intentó robarle.
–Necesitamos a alguien que nos proteja –dice Berta.
–¡Un policía es lo que nos hace falta! –concluye Alfonso–. Voy a poner un anuncio inmediatamente en el periódico.
De pronto, una enorme cigüeña se posó junto al alcalde.
–¿Busca un representante de la ley? –Preguntó Óscar.
–¿Cómo lo sabe?
–Soy policía. Lo sé todo –confiesa Óscar.
-¡Fantástico! –exclamó Alfonso–. Buscamos un policía...
-¿Por qué un ladrón ha intentado robar en la casa de señor Federico esta noche ? Soy policía. Lo sé todo.
–Entonces, también sabrá quién...
–¿Quién es el culpable? Por supuesto. Está muy claro. Es Rodolfo el zorro. Y, antes o después , voy a capturar a ese bandido. Soy policía lo sé todo.
–¡Magnífico! ¿ Podemos contar con usted?
–Por supuesto, señor alcalde.
Óscar desplegó sus alas y se alejó volando. Todo el mundo lo observaba. La cigüeña se golpeó contra la rama de un árbol y se estrelló contra el suelo.
¡Pobre Óscar! ¡Lo sabe todo, pero ignora como evitar las ramas de los árboles!

El sol y las nubes

María Luengo

Siempre quise ver el sol, pero creo que por la contaminación, no va a salir o, al menos, eso dice mi madre.
Soy Reyna. Mi pelo es azul como las chuches, mis ojos, color canela, mi piel blanca como el azúcar y labios rojos como el pintalabios. Visto con vaqueros rotos, también me gusta ponerme el color lila, me favorece mucho. Tengo una mascota, es una pelota roja, rechoncha, y tiene purpurina, se llama Coloretes. Cuando tiene vergüenza, se pone azul y se camufla en mi pelo.
Nos gusta jugar. A Coloretes, lo que más le gusta es botar, no para, ni dormida.
Un día caluroso, en el que se oía cantar a la cigarra, mi madre, llamada Azul, gritó:
–¡Vamos, va a salir el sol!
Las dos salimos a ver qué pasaba.
Los trabajadores de la fábrica de nubes subían con cuerdas larguísimas, las ataron a los rayos, que apenas se veían, tiraron muy, muy fuerte y...
¡Lo consiguieron! ¡El sol salió!
Coloretes y yo lo anunciamos por toda nuestra ciudad: "LA CIUDAD DE LAS NUBES".
Pedíamos que no contaminaran para que el sr. Lorenzo (el sol) no se enfadara.
Vivimos felices con nuestro sol dando luz y calor.